Mi Estrella (De Cuentos para el Alma)
Martín se acercó a Fernando, su padre, y le dijo: “Papá, quisiera poseer una estrella.”
Fernando le preguntó: “¿Para qué hijo?” - y agregó: “Tú eres una estrella. Tu madre, tu hermana, y yo somos estrellas en tu universo. ¿Acaso quieres más?”
Ante la mirada atónita de su hijo Fernando aclaró: “¿Qué ves al mirar al cielo por la noche?”
Martín le contestó: “El espectáculo más hermoso del mundo, tantas estrellas, tan quietas, tan serenas, tan hermosamente parecidas y eternas, hasta parecen diamantes.”
Su padre continuó: “¿Sabes que ellas se mueven a velocidades increíbles y cambian a cada segundo? Todas son diferentes. De hecho no hay dos iguales en todo el universo. Una estrella se muestra como es, con sus manchas y explosiones. Pulsa, vibra, busca el equilibrio. Si es demasiado grande y devora a otras estrellas explotará por su propio peso y arrasará a las más cercanas. Por otro lado, si son muy pequeñas, con el tiempo se congelarán y se convertirán en una roca fría sin vida, sin brillo. Sin embargo las medianas y equilibradas brillarán por eones. Su resplandor ha estado guiando a los viajeros que no encuentran su rumbo en la oscuridad. Lo prodigioso de estos astros es que aún dejando de existir regalan su luz y presencia al universo. Más increíble aún es que las estrellas están constituidas del mismo material, de la misma esencia que los minerales, las plantas y los animales.”
Y agregó – “Por eso, hijo mío, tú eres un diamante, una estrella, mi estrella.”
Gracias Jofiel
Guillermo Crudeli
Muy buen cuento, tenemos que mantener el equilibrio para poder vivir esta vida....exelente el blog, muy completo
ResponderEliminarJavier