domingo, 11 de octubre de 2009

CUENTOS

UN CUENTO SUFI

Le preguntaron a un sabio: ¿quién te guió en el Camino?


El sabio contestó: un perro. Un día lo encontré casi muerto de sed a la orilla del río. Cada vez que veía su imagen en el agua, se asustaba y se alejaba creyendo que era otro perro. Finalmente, fue tal su necesidad que, venciendo su miedo se arrojó al agua, y entonces "el otro perro" se esfumó.

El perro descubrió que el obstáculo era él mismo y la barrera que lo separaba de lo que buscaba había desaparecido.

De esta misma manera, mi propio obstáculo desapareció cuando comprendí que "mi yo" era ese obstáculo. Fue la conducta de un perro la que me señaló por primera vez el Camino.


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Fuente de "Lo importante es ser luz" y "Un Cuento Sufí":

"Cuentos para el alma" de Ada Albrecht











LO IMPORTASNTE ES SER LUZ

Una estrella recién nacida tomó entre sus manitas de luz a una luciérnaga que volaba en el espacioso jardín de la noche. Eres tan pequeñita -le dijo- y tu luz es tan débil.


La luciérnaga se detuvo sobre la hoja de un ciruelo bajando la cabeza para que su hermana no supiera de su tristeza.

Eres tan llena de luz -le dijo entonces con un hilo de voz- y agregó: ...y sin embargo, hermana mía, tan ciega. El tamaño de las cosas, ¿pertenece al reino del espacio o al reino de la Esencia? No importa que tan grande seas tú, y cuán pequeña parezca yo, lo que sí es importante es que ambas somos portadoras de luz. Deja tus huellas gigantescas en el inconmensurable cielo; a mí me basta con iluminar el sendero de los pequeños insectos voladores para que en sus viajes nocturnos no sean atrapados por telarañas y otros peligros. Cada uno ayuda según la luz que posee, no interesa la magnitud o pequeñez del servicio. Lo que sí es importante es que éste sea el producto de la luz que cada uno tiene en su corazón. La fuente es la misma.



EL ARROZAL

Un Maestro dejó a uno de sus discípulos un arrozal para que lo cuidara durante tres años. Cuando el primer año llegó a su término, el Maestro fue a ver el campo y la cosecha había sido muy buena, puesto que el discípulo había provisto a la tierra del agua que necesitaba. Transcurrió otro año, y resultó que la cosecha fue más abundante que la anterior, puesto que el joven había abonado convenientemente el campo. Cuando el tercer año finalizó, el Maestro se dirigió al arrozal para ver los resultados obtenidos. Pero resulta que el discípulo, entusiasmado con lo producido en el año anterior, abonó demasiado la tierra que dio muchísimo arroz pero tan pequeño y frágil que no servía para comerciar con él. En realidad, fue una cosecha inútil, y el trabajo realizado no dio ningún fruto.


Entonces el Maestro dijo a su discípulo: "Así pasa con las personas. Fortaleces a alguien cuando le ayudas un poco. Pero si le ayudas demasiado, lo debilitas.









La sanación


La sanación es una terapia tan vieja como la Humanidad.



Antiguamente nuestros antepasados usaban la sanación para sanar no solamente el cuerpo sino el alma. Ya que se sabía que una enfermedad del cuerpo en realidad era una enfermedad del alma. Y solo sanando nuestro espíritu, reconectándolo con nuestra Fuente Divina, o Yo Superior, podíamos sanar la mente y el cuerpo, sin importar el tipo de enfermedad que se tuviera.



La sanación es una terapia vibratoria que utiliza energías de altas frecuencias para transmutar y transformar los sentimientos, emociones, traumas y situaciones disfuncionales que se encuentran en nuestro interior y que afectan negativamente en nuestras vidas. Sea expresándose a través del cuerpo físico en forma de malestar o enfermedad, o a través de situaciones problemáticas en nuestra vida que no sabemos como resolver.

A través de esta terapia la sanadora, o el sanador, canalizan energía sanadora proveniente del Universo de Luz utilizando como vehículos intermedios a nuestros guías, o ángeles. Tanto los que acompañan al terapeuta como los del paciente.

Esta energía sanadora primero es dirigida al chakra del corazón de la sanadora/sanador y de aquí se distribuye hacia sus brazos y manos, de donde sale hacia el campo energético y los chakras del/de la paciente. Ayudando también a alinearlo/alinearla con su Yo Superior y su Voluntad Divina, desbloqueando a su paso aquellas pautas de personalidad que dificultan la reconexión interior. Transformando a su paso la información encontrada en positiva y reinvirtiéndola en él/ella para que la utilice en beneficio propio.



Este proceso conlleva un aprendizaje por parte del/de la paciente que pasa por comprender, aceptar e integrar a través del perdón y la autoestima sus vivencias, y el modo en que las ha vivido. A lo largo de un proceso interior de sanación, y físico si es el caso, la persona pasa por distintos estadios que la ayudan a conectar paz interior, alegría, fe en si misma y en la vida, sabiduría y recuperar su capacidad intrínseca de amar, tanto a si misma como a los demás. También recuperamos nuestra capacidad de conectar y amar nuestro entorno natural y la Tierra, sintiéndola por lo que realmente es, un gran ser vivo parecido a nosotros con una gran capacidad de amar y dar, que comparte nuestro camino evolutivo, y que en estos momentos necesita urgentemente nuestra ayuda y nuestra colaboración.





La sanación nos ayuda a regresar a Casa… al reino amoroso del corazón y al mundo interior del alma donde todo es posible y los milagros se manifiestan diariamente.



La sanación es una terapia especialmente adecuada en enfermedades crónicas como la fibromialgia, esclerosis múltiple, artritis, cáncer o SIDA. Como también en casos de fatiga crónica.

También está especialmente indicada en las enfermedades infantiles. Como las que están relacionadas con una deficiencia en el sistema inmunológico, o en casos de convulsiones o déficit de atención.



Tal como es arriba, es abajo…

Tal como es adentro, es afuera…

Solo viviremos lo que realmente deseamos de corazón, si antes lo hemos creado en nuestro interior.

Somos seres divinos caminando por la Tierra, pero hemos de recordar quienes realmente somos, integrando nuestro Yo Superior en nosotros de forma consciente.

Solo veremos un mundo de paz y felicidad si primero esta paz y esta felicidad se encuentran en nuestro interior.

¿Queremos Paz? Seamos Paz…

¿Queremos Felicidad? Seamos Felicidad…

¿Queremos Abundancia? Seamos Abundancia…

¿Queremos Prosperidad? Seamos Prosperidad…

¿Queremos Amor? Seamos Amor…



Y para ello hemos de abrir las puertas de nuestro corazón con humildad, elegancia y comprensión, aceptándonos tal y como somos y aceptando nuestra vida y nuestro entorno tal y como es. Para, a partir de aquí, transformarla. Y desde esta aceptación, nos rendiremos a nuestra Voluntad Divina para hacerla nuestra y manifestarla en el cada día.



Y en la medida que estas puertas interiores se vayan abriendo cada vez más, iremos expresando nuestros dones más maravillosos en nuestra vida. Día tras día, año tras año, recorriendo un camino de vida maravilloso y eterno mientras nos vamos transformando en quienes realmente somos. De esta forma contribuiremos, sin darnos cuenta, en la transformación de nuestro entorno, de la Tierra y de la Humanidad…

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