sábado, 10 de octubre de 2009

Mi Estrella (De Cuentos para el Alma)



Martín se acercó a Fernando, su padre, y le dijo: “Papá, quisiera poseer una estrella.”


Fernando le preguntó: “¿Para qué hijo?” - y agregó: “Tú eres una estrella. Tu madre, tu hermana, y yo somos estrellas en tu universo. ¿Acaso quieres más?”


Ante la mirada atónita de su hijo Fernando aclaró: “¿Qué ves al mirar al cielo por la noche?”


Martín le contestó: “El espectáculo más hermoso del mundo, tantas estrellas, tan quietas, tan serenas, tan hermosamente parecidas y eternas, hasta parecen diamantes.”


Su padre continuó: “¿Sabes que ellas se mueven a velocidades increíbles y cambian a cada segundo? Todas son diferentes. De hecho no hay dos iguales en todo el universo. Una estrella se muestra como es, con sus manchas y explosiones. Pulsa, vibra, busca el equilibrio. Si es demasiado grande y devora a otras estrellas explotará por su propio peso y arrasará a las más cercanas. Por otro lado, si son muy pequeñas, con el tiempo se congelarán y se convertirán en una roca fría sin vida, sin brillo. Sin embargo las medianas y equilibradas brillarán por eones. Su resplandor ha estado guiando a los viajeros que no encuentran su rumbo en la oscuridad. Lo prodigioso de estos astros es que aún dejando de existir regalan su luz y presencia al universo. Más increíble aún es que las estrellas están constituidas del mismo material, de la misma esencia que los minerales, las plantas y los animales.”


Y agregó – “Por eso, hijo mío, tú eres un diamante, una estrella, mi estrella.”






Gracias Jofiel




Guillermo Crudeli

1 comentario:

  1. Muy buen cuento, tenemos que mantener el equilibrio para poder vivir esta vida....exelente el blog, muy completo
    Javier

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